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The Brain Trust behind these astounding numbers: Wageningen University
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Del campo a la mesa, mecanación en la agricultura index

El conocimiento es la exportación más valiosa de los Países Bajos, apuntan profesores y estudiantes del grupo Wageningen University & Research (WUR), en el que más de la mitad de los estudiantes de posgrado proceden de otros países, algunos de ellos amenazados por hambrunas recurrentes.

EL CEREBRO que está detrás de estas impresionantes cifras es el WUR

Un centro de investigación en el WUR.
Un centro de investigación en el WUR.

EL CEREBRO que está detrás de estas impresionantes cifras tiene su sede en el Wageningen University & Research (WUR), a unos 80 kilómetros al sudeste de ámsterdam. Está ampliamente considerada como la institución de investigación agrícola más importante del mundo. El WUR es el punto nodal de Food Valley, un grupo expansivo de start-ups relacionadas con la tecnología agrícola y explotaciones experimentales. El nombre alude deliberadamente al Silicon Valley de California, dado que el Wageningen emula el celebrado papel de la Universidad de Stanford a la hora de fusionar el mundo académico y el empresarial.

Ernst van den Ende, director general del Plant Sciences Group del WUR, encarna el enfoque mixto de Food Valley. Van den Ende, un académico de renombre con la actitud casual de un camarero de un café de moda, es una autoridad mundial en patologías vegetales. No obstante, apunta, «no soy un simple decano de universidad. Una de mis mitades dirige Plant Sciences, pero la otra supervisa nueve unidades de negocio distintas que tratan sobre investigación de contratos mercantiles». Solo esa mezcla, «la científica en combinación con la comercial», sostiene, «puede superar el reto que nos espera».

¿El reto? En términos abiertamente apocalípticos, explica que el planeta debe producir «más comida en las próximas cuatro décadas que la que han cosechado todos los agricultores durante los últimos 8.000 años».

La razón es que para 2050, la Tierra albergará a 10 mil millones de personas, un claro aumento respecto a los 7,5 mil millones que la poblamos hoy. Si no se consigue aumentar masivamente la producción agrícola y, al mismo tiempo, reducir considerablemente el uso de agua y combustibles fósiles, las hambrunas afectarán a al menos mil millones de personas. El hambre podría ser el problema más urgente del siglo 21, y los visionarios que trabajan en Food Valley creen haber encontrado soluciones innovadoras. Los medios para evitar hambrunas catastróficas están a nuestro alcance, insiste van den Ende. Su optimismo radica en los resultados de más de mil proyectos que el WUR ha llevado a cabo en más de 140 países y en sus pactos formales con gobiernos y universidades de seis continentes para compartir sus avances y ponerlos en práctica.

Imagen de: Luca Locatelli/National Geographic Creative
Imagen de: Luca Locatelli/National Geographic Creative

Una conversación con van den Ende es una montaña rusa de ideas, estadísticas y predicciones. ¿Sequía en áfrica? «El problema fundamental no es el agua. Es la poca fertilidad de la tierra», dice. «La ausencia de nutrientes puede compensarse cultivando plantas que actúen en simbiosis con ciertas bacterias para producir su propio fertilizante». ¿El aumento de precios del grano para animales? «Que coman saltamontes», sostiene. Una hectárea de terreno produce anualmente una tonelada métrica de proteína de soja, que es un alimento bastante común para el ganado. La misma superficie de terreno puede producir 150 toneladas de proteína procedente de insectos.

La conversación se precipita hacia el uso de iluminación LED para permitir el cultivo durante 24 horas en invernaderos con un clima minuciosamente controlado. Después deriva a la concepción errónea de que la agricultura sostenible implica una intervención humana mínima en la naturaleza.

El modelo de agricultura sostenible de Bali.
El modelo de agricultura sostenible de Bali.

«¡Mira la isla de Bali!», exclama. Durante al menos los últimos mil años, sus agricultores han criado patos y peces en los mismos humedales en los que se cultiva el arroz. Es un sistema alimentario autosuficiente, irrigado por unos intrincados sistemas de canales que discurren a lo largo de unos bancales que han construido los humanos con sus propias manos.

«Ahí tienes un buen modelo de sostenibilidad», dice van den Ende. van den Ende says.


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